Soy Benito Sánchez y esta es la historia de mi vínculo con la información y la documentación:
Desde que tengo uso de razón, mi vida ha estado ligada a la
lectura en general y a las bibliotecas públicas en particular; siendo pequeño
las frecuentaba para poder leer cuentos y tebeos in situ o
para llevármelos a casa. Con el transcurrir de los años, aprendí a utilizar más
servicios a los que tenía acceso, como por ejemplo que no solo podía disfrutar
de la lectura recreativa sino que existía la disponibilidad de consultar
documentos específicos o técnicos para hacer los deberes que me mandaban la escuela.
Por eso, en el instituto a veces me planteaba trabajar junto
a esas personas que me ayudaban diligentemente para hacer aquellos trabajos, pero descarté matricularme en
la carrera universitaria que me permitiría acceder a ese puesto laboral (corría el
año 2000 y esa formación era la diplomatura en Biblioteconomía y Documentación)
porque me urgía encontrar un trabajo para ganar un sueldo.
Mi interés por la información y la gestión de datos confluyó
con mi atracción por la comunicación humana. Por eso en el año 2004 empecé
Filología Francesa en la Universidad Autónoma de Madrid aunque no la acabé por
decisión personal (mejoras laborales); cuando pude volver para terminarla, ya
no existía la licenciatura y deseché la idea de concluirla.
En el 2018 hice un certificado de profesionalidad de grado 3
llamado «Prestación de servicios bibliotecarios», que sirve para encauzar un
perfil laboral como auxiliar de biblioteca. Y después hice el grado superior de
Documentación y Administración Sanitarias, cuyo plan de estudios forma para
trabajar en la parte administrativa del sector de la salud, siendo para mí la gestión
de archivo de historias clínicas y su codificación sanitaria con CIE-10 su mayor
atractivo.
¿Qué espero de este grado?
Mi intención es satisfacer aquello que no emprendí al comienzo de este milenio, y empiezo con muchas ganas de aprender herramientas y destrezas para formarme como profesional de la información y dar un servicio conciso a aquellos que la precisen. Sigo con la esperanza de trabajar en bibliotecas, pero es posible que también, durante este tiempo de formación en la facultad, brote una inquietud por la gestión de bases de datos, de lenguajes de programación, de nuevas tecnologías... porque es incuestionable reconocer que la informática ha irrumpido como instrumento en el conocimiento.
Y hasta aquí mis peripecias. ¡Nos vemos en el aula y en los blogs!
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